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¿Cuándo Consultar a Neurología Ambulatoria?

Fecha de publicación: 2016-07-28, Por Diego Meikle Medina / Neurólogo / Centro de Terapia del Comportamiento / Sucursal Santiago Centro

El presente documento tiene como objetivo orientar a la población general sobre cuando consultar con un neurólogo de atención ambulatoria, en términos simples, en relación a algunos de los síntomas más frecuentes en la práctica médica general.

También pretende informar sobre algunos síntomas que podríamos llamar "banderas rojas", que deberían servir como alerta para acudir inmediatamente a un servicio de urgencia que idealmente cuente con atención neurológica.

Motivos de consulta habituales en la práctica ambulatoria:

1. Cefalea: el dolor de cabeza es uno de los síntomas más frecuentes en la medicina general. Básicamente todas sus variantes pueden ser evaluadas y resueltas por el neurólogo. Se debe consultar cuando los dolores no son aislados, sino que tienden a repetirse, sobre todo si la aparición es al menos 1 día cada semana.

2. Dolores faciales: muchas veces muy relacionados a los dolores de cabeza, ya que por ejemplo la migraña o jaqueca, uno de los motivos más comunes de dolores de cabeza crónicos y recurrentes, suele afectar a la mitad de la cabeza (incluyendo la cara). Otros tipos de dolores de menor frecuencia pero muy invalidantes son las neuralgias, que se suelen presentar como episodios de corta duración pero muy intensos, de tipo "shock" eléctrico; siendo la más común la neuralgia del trigémino, que puede afectar cualquier parte de la mitad de la cara.

3. Compromiso de conciencia: el síncope, que es una pérdida de conciencia transitoria, generalmente de menos de 1 minuto de duración, con una recuperación total de la conciencia (el paciente despierta orientado y recordando lo que ocurrió previo a la pérdida de conciencia) tiene muchas causas; en el paciente adulto mayor (más de 65 años) lo más importante es descartar causas cardí acas, como los trastornos del ritmo cardíaco, ya que son más graves. Pero en pacientes más jóvenes, existen muchas causas de origen neurológico; entre las más frecuentes cabe destacar:

4. Hipotensión ortostática: el paciente suele sentir mareos o sensación de desvanecimiento al ponerse de pie bruscamente luego de estar sentado o acostado.

5. Síncope vasovagal: el paciente pierde la conciencia ante eventos emocionales fuertes o cosas que le causen impresión, como por ejemplo, ver sangre; también al estar de pie por tiempos prolongados.

6. Crisis epilépticas: la "epilepsia" no es una enfermedad propiamente tal, sino más bien un grupo de muchas enfermedades que se caracterizan por la aparición de episodios conocidos como "crisis epilépticas", de las cuales la más conocida por la gente es la clásica convulsión tónico-clónica, en la que la persona cae al piso y presenta una fase de rigidez muscular seguida de otra con sacudidas bruscas de todas las extremidades. Sin embargo, existen muchas otras formas como desconexión del medio (el paciente deja de responder a estímulos e interrumpe su actividad), y puede presentar algunos movimientos automáticos inconscientes de la boca y/o manos. Luego de que se acaban las crisis, la recuperación es lenta, y el paciente despierta confundido y desorientado, sin recordar lo ocurrido.

7. Deterioro cognitivo: la mayoría de las enfermedades degenerativas del sistema nervioso central que pueden llevar una demencia, muy asociadas al envejecimiento, suelen comenzar como quejas de fallas en la memoria a corto plazo; el paciente no recuerda dónde dejó ciertos objetos, o algo muy habitual es que se le quede encendido el horno de la cocina y la comida se queme, o que olvide tareas que se había propuesto a hacer recientemente. A medida que avanza, se va comprometiendo la autonomía para actividades de la vida diaria, por ejemplo: dificultades para planificar actividades, para manejar las cuentas y el vuelto de dinero en las compras, para usar el teléfono, para utilizar la locomoción colectiva, recordar calles y recorridos que utiliza habitualmente. Finalmente se pierde la autonomía en actividades más básicas como asearse, comer, utilizar el inodoro, vestirse, etc. La principal causa es la enfermedad de Alzheimer, muy asociada al envejecimiento, y que duplica su frecuencia por cada 10 años desde los 65 años de edad.

8. Enfermedad de Parkinson: es el trastorno del movimiento más común. Muy asociado a la edad, suele iniciar alrededor de los 60 a 65 años (pero puede comenzar mucho antes) se caracteriza por iniciar con enlentecimiento para las actividades que impliquen movimientos, sobre todo finos, como abotonarse una camisa o anudarse los cordones de los zapatos. Los pacientes comienzan a perder la destreza en las manos, notan más lentitud, luego aparece rigidez en los brazos y piernas, y hasta la mitad de los pacientes presenta un temblor de una mano cuando esta se encuentra en reposo (apoyada). Lo más común es que tenga un inicio asimétrico (mayor en una mitad del cuerpo).

9. Trastornos del sueño: todas sus variedades, como el insomnio (para lograr conciliar el sueño, mantenerlo sin interrupciones o insomnio por despertar precoz), la hipersomnia (exceso de sueño durante el día), y otros trastornos como la narcolepsia o alteraciones de la respiración durante el sueño pueden ser evaluadas por el neurólogo. 10. Trastornos de la marcha y caídas: la aparición de dificultades para caminar, sobre todo con problemas para mantener el equilibrio y con necesidad de separar más los pies para no caerse, deben hacer realizar una consulta al neurólogo inmediata. Enfermedades que afectan al cerebelo, una parte del sistema nervioso encargada de coordinar los movimientos, pueden causar dificultades en la coordinación de movimiento, torpeza en las manos y caídas. La aparición de caídas espontáneas, sin que haya tropiezos ni alteraciones en la marcha evidentes, pueden orientar a varios trastornos neurodegenerativos que deben ser evaluados a la brevedad.

Signos de alarma para consultar a una urgencia:

- Dolor de cabeza de comienzo reciente asociado a fiebre (>38º C), o un cambio muy brusco en el tipo de dolor en un paciente que ya presentaba dolores de cabeza crónicos. TambiÉn un dolor de cabeza que inicia en un paciente con antecedente de cáncer. - Pérdida de la fuerza o torpeza de inicio rápido en un brazo o una pierna; dificultad para comprender el lenguaje hablado o para emitir palabras, o también para articular las palabras sin que haya dificultad en saber que se quiere decir; una asimetría facial, sobre todo si es de la parte inferior de la cara (en los labios), todos deben hacer sospechas un posible ataque cerebrovascular. - Pérdida de conciencia de más de 5 minutos de duración; o una crisis epiléptica en un paciente con epilepsia conocida que dure más de 5 minutos. - Confusión aguda, con desorientación en tiempo y espacio, y lenguaje incoherente; sobre todo si se asocia a fiebre o alguna infección conocida.




 
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